Una de las principales ventajas del plegado metálico es su capacidad para proporcionar un plegado continuo y sin costuras a lo largo de toda la longitud de la chapa. Esto garantiza una superficie lisa e ininterrumpida, minimizando la necesidad de procesos adicionales de soldadura o unión. Como resultado, el plegado de metal mejora la resistencia e integridad general de los componentes, promoviendo la longevidad y durabilidad de los productos finales.